De Sicilia a Atenas. El arte de la Oratoria

De Sicilia a Atenas. El arte de la Oratoria

Catedral de Cefalú - De Sicilia a Atenas. El arte de la Oratoria

 

Esta quincena hemos vivido la mayor parte del tiempo en Sicilia, isla pasional, cargada de energía, visceralidad y humanidad. Nos hace sentir muy bien. Nos gusta deambular por las calles de sus ciudades y pueblos: marítimas como Trapani, medievales como Erice, balnearios de aguas turquesas como San Vito lo Capo y especialmente por su capital, la bulliciosa Palermo. También disfrutamos de las catedrales normandas del siglo XII de Monreale y Cefalú.

Observar desde el mar la orografía tan accidentada de esta isla, su paisaje natural de quebradas y verdes montañas, tratar con sus gentes, con su carácter tan diferente, distendido en general, pulido por muchas civilizaciones y siglos de historia, guerras, ocupaciones y reinados.

De Sicilia a Atenas. El arte de la Oratoria

El Fenque con un rizo al salir del estrecho de Mesina

 

La ruta correspondiente a esta última crónica, intensa, nos ha llevado por el norte de Sicilia, mar Tirreno,  el posterior descenso por el siempre tensionante estrecho de Messina y un breve tramo por el mar Jónico, desde la puntera de la bota italiana en Rochela Iónica (a cuya llegado tuvimos un temporal con viento real de 35 nudos que nos castigó durante unas horas), con etapas en Argostoli en la isla de Cefalonia; Patras y Galaxidi en el golfo de Lepanto, donde nos reencontramos con la belleza y la hospitalidad del jónico, para cruzar, en una última etapa, el canal de Corinto hasta llegar al legendario puerto del Pireo, en Atenas, donde ya nos encontramos.

Las fotografías hablan por sí mismas, así que poco me queda por aportar en palabras. Si me apetece destacar la peculiaridad de Palermo, tan diferente y pintoresca. Hemos navegado y paseado mucho por toda Italia, pero esta ciudad tiene un carácter único, diferente a cualquier otra. El puerto donde recalamos, “la Cala”, refugio natural utilizado por los fenicios hace ya 3.000 años , es puerta de entrada a unas callejuelas estrechas, sinuosas, al modo de casba árabe, con unos edificios en gran parte desvencijados, descuidados, con aspecto de marginales bajo los estándares de nuestra actual civilización, con un aspecto que en una primera aproximación hace recelar y desconfiar del ambiente y del paisanaje, pero que, según uno se familiariza con él, se vive con normalidad tan sorprendente entorno decadente, como ya habíamos apreciado en nuestro anterior paso por Sicilia, pero que en Palermo se acentúa más.

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Ambiente en el mercado de la Vucceria

 

Una vez ambientados, disfrutamos cada día del colorido y ritmo alegre de sus mercados vociferantes y de los paseos y las tascas auténticas del barrio de la Vucceria, donde compartir con la variopinta fauna local unos vinos sicilianos, servidos en tascas antiguas, pero tomados en la calle, repleta de parroquianos, entre la que pasan sin quejarse (ni unos ni otros), motos, carromatos y bicicletas; observando lo singular del entorno y disfrutando del aspecto variopinto de los individuos. Y qué decir de la soberbia vista de las escaleras de acceso y de la visita al mítico Teatro Massimo, templo de la ópera italiana, donde se rodaron aquellas mágicas escenas del Padrino III, que presentan la secuencia del estreno de la “Cabellaría rusticana” donde el hijo de Michael Corleone debutaba como tenor y les tirotean con trágico final.

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Teatro Mássimo, Palermo

 

Palermo es pintoresca, arrebatada, colorida, bulliciosa y decadente. Menos señorial o estructurada que Siracusa, muestra el desgaste del paso del tiempo sin reparar los desconchados de sus fachadas, sin mantenimiento aparente, con edificios deteriorados, callejuelas estrechas y laberínticas, balcones de hierro herrumbroso y herencia de un pasado de múltiples culturas y estilos.

Me sorprende, bajo una mirada actual, la importancia de los edificios de “Correos y Telégrafos” de cualquier ciudad italiana, enormes y suntuosos. Son los más ricos de las ciudades, junto a los gubernamentales y los propios de la banca. Y claro es que hoy con la facilidad de las comunicaciones por satélite y la conexión permanente que tenemos con el resto, hemos olvidado la importancia crucial y el poder relativo de las comunicaciones en toda la historia de la humanidad hasta la aparición de internet hace tan solo 30 años. Enviar una carta o un telegrama sobre un acontecimiento personal o social era vital hasta hace pocos años y por ende la importancia de aquellos entes hoy en desuso o empequeñecidos y obsoletos.

En esta etapa afortunadamente no hemos tenido incidentes que resaltar, ni roturas ni problemas graves, más allá de la rutina propia de los cuidados, mantenimiento, alguna reparación y supervisión de los equipos que una travesía de este tipo requiere.

Si quiero dejar constancia de un hecho que nos ha sorprendido y conviene recordar a los navegantes para no confiar ciegamente en los instrumentos ni en la tecnología, ni relajarse en las singladuras. En la noche que inevitablemente tuvimos que afrontar en el cruce de Cerdeña a Sicilia, nos encontramos primero un pesquero de arrastre de más de cincuenta metros, reconocible por sus luces, a no demasiada distancia, que no aparecía en la pantalla del AIS. Unas horas más tarde, más alejados, nos cruzaron otros dos grandes barcos, cuyas luces identificadoras no se llegaban a distinguir y por tanto no llegamos a saber de qué tipo de embarcaciones se trataba, y que, de igual modo, tampoco eran recogidos por el AIS.

Concluimos que algo le había ocurrido a este instrumento vital para la noche, porque los barcos profesionales y de gran tamaño deben estar emitiendo señal y por tanto tendrían que aparecer en nuestra pantalla. Pues bien, a la mañana siguiente, ya llegando a Sicilia, varios cargueros que visualizábamos a simple vista aparecieron de nuevo en nuestra pantalla. Aprendimos que no debemos jamás abandonar la guardia ni dejar de mantener la vigilancia visual ni fiarse de los instrumentos. Está genial apoyarse en las ayudas a la navegación, pero jamás considerarlas sustitutivas o alternativas al ojo humano y a la vigilancia constante.

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Artesanales en turbulentas aguas de Mesina

 

Sicilia además de cuna de la “Cosa Nostra”, es también una isla en la que nació el arte de la oratoria, aunque se desarrolló fundamentalmente en Grecia, con las figuras de Demóstenes y Cicerón, donde fue considerada un instrumento esencial para alcanzar prestigio y poder.

Para poder comunicarse con los demás, para entender y ser entendido, en cualquier orden y situación en la vida, para llegar a sus mentes y a sus corazones, para convencer o persuadir, es tan importante saber manifestar con precisión y credibilidad las ideas o los pensamientos, que me cuesta comprender el deterioro del lenguaje, el empobrecimiento del mismo, la simplificación y reducción del léxico, en el que tienen muchas responsabilidad políticos y periodistas. ¿Algún parlamentario actual sería capaz de lanzar un discurso como los de Castelar? Pero aún más los docentes y los responsables de educación en nuestro país, aquellos por no ser más exigentes en el lenguaje y expresión de los alumnos y estos por no incluir la asignatura de oratoria en los planes de estudios en nuestro país.

Tengo la impresión de que en Italia son más pragmáticos, más convincentes, expresan mejor sus ideas. Tienen una mejor capacidad comunicativa oratoria, transmitiendo más credibilidad, sin perder nunca la sonrisa, con frecuentes cambios de tono, mayores inflexiones en la voz, apoyándose en la mímica y los gestos para alcanzar una elocuencia fluida y persuasiva. Su manera de expresar emociones e ideas genera convicción o persuasión, de una forma más llamativa y apropiada.

Siempre he admirado de los norteamericanos su facilidad para hablar en público (aunque sean más pudorosos para hablar de sentimientos o emociones,  pero ese es otro asunto) y, si bien su estilo es menos adornado, más medido y cauteloso, no muestran ningún reparo en manifestarse. Quizás a ello haya contribuido la educación que han recibido, pues desde bien pequeñitos se les ejercita en la práctica de exponerse y expresarse en público.

Tan importante como tener ideas es saber manifestarlas y comunicarlas, con respeto a la disidencia, a quien piensa distinto, pero con capacidad de disuasión. Me consta como se debate en las universidades anglosajonas. Lamentablemente no puedo decir lo mismo de las nuestras. He sido alumno universitario en dos facultades y profesor en otras dos durante muchos años y he vivido en primera línea el pudor a manifestar en público las ideas o reflexiones por el miedo al ridículo, a la crítica, a no hacerlo bien o al qué dirán.

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Cefalú acantilados

 

Pero abandono las divagaciones y regreso al azul del mar. Cuando miraba en los instrumentos la temperatura del agua, que aún no alcanzaba al comienzo de esta quincena los 15 grados centígrados (hoy ya hemos superado los 20º), lo primero que me venía a la cabeza era el deseo de que suba para poder comenzar con esos fondeos y baños de relax con los que soñamos.

Pero inmediatamente me aborda otro pensamiento inquietante, más pragmático, propio de navegante, que se encamina a extremar el cuidado y las precauciones para, por todos los medios, evitar que alguno cayéramos por la borda (lo que podría convertirse en una tragedia ya que la posibilidad de sobrevivir a una hipotermia es escasa). Con el fuerte oleaje que nos ha vapuleado durante varios días mantenerse en equilibrio andando por el Fenque, en muchas ocasiones, era todo un ejercicio de funambulismo. Así pues, a diferencia del verano, navegamos atados con una cincha que une nuestros arneses a la línea de vida de babor o de estribor.

Acabamos de llegar hace unas horas al puerto del Pireo, en Atenas. Sentimos la satisfacción de haber completado la etapa más dura: 1.500 millas desde nuestra salida, hace algo más de un mes del Mar Menor (cerca de 3.000 km para los que no sois navegantes). Nos esperan unos días deambulando por la ciudad y reponiendo lo necesario, antes de encaminarnos al sur, a las islas del Egeo, donde nos disponemos a disfrutar de una navegación más distendida, de pocas millas en cada etapa, de muchos fondeos y paseos, para descubrir las maravillas de las Cicladas y del Dodecaneso, durante los próximos meses.

 

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Si queréis ver más fotos de Sicilia a Atenas, entrar en este enlace.

 

Atenas, 1 de junio de 2018.

Autor: José Muro.

 

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